La capacitación es tanto una oportunidad para el desarrollo de las personas como una herramienta de la gestión organizacional.
Si bien la capacitación no produce cambios por sí misma, genera las condiciones para que éstos sucedan tanto en las organizaciones como en las personas que las integran.
Creemos que los programas de capacitación, para producir esos cambios, deben tener las siguientes características:
Responder a las necesidades únicas de cada una de las personas en su contexto organizacional.
Promover la participación y la interacción permitiendo que el rol del instructor no se limite al discurso teórico.

Motivar al adulto poniendo énfasis en la utilidad del aprendizaje en el entorno de su tarea
Enseñar-aprender haciendo acompañados por un tutor de manera de recibir, no sólo habilidades técnicas, sino también estrategias de pensamiento asociadas al hacer.

Estos programas de capacitación garantizan que los conocimientos se transformen en habilidades resistentes al olvido, relevantes para la tarea y útiles para la resolución de problemas: un contenido valioso para las personas que trabajan, para las organizaciones en las que se desempeñan y para las comunidades en las que viven.